¿Por qué debemos relocalizar el sistema alimentario?

Hoy en día existen diferentes sistemas alimentarios, sin embargo hay uno en concreto que ha ido afirmándose hasta convertirse en imperante, es decir el sistema alimentario agroindustrial, un sistema fuertemente globalizado, perjudicial para la salud y el medioambiente.

Este modelo mayoritario, promovido por la agroindustria y cada vez más extendido, se basa en el consumo excesivo de carne y productos ultraprocesados (como bollería, platos precocinados y comida rápida de baja calidad) y por lo tanto en una ingesta excesiva de nutrientes críticos – como las grasas saturadas, azúcares añadidos y sal – y muy poca ingesta de fibra, vitaminas y minerales.

Los riesgos que entraña este modelo hegemónico no son solo de carácter sanitario, sino también de tipo ambiental y cultural debido a la degradación de los ecosistemas y a la desaparición de la cultura alimentaria.

¿Qué es un sistema alimentario?

El concepto de sistema alimentario se refiere a la forma en la que una sociedad se organiza para producir, distribuir y consumir su comida; un conjunto de actores, relaciones, recursos y actividades necesarias para garantizar el abastecimiento de alimentos en cualquier momento.

Los protagonistas del sistema alimentario globalizado son actores diversos que pertenecen a los diferentes sectores implicados en la construcción y en la definición del modelo agroalimentario: sector primario, industria alimentaria, empresas de distribución y personas consumidoras. A estos actores, hay que añadir la administración pública en todos sus niveles (local, autonómico, estatal e internacional) ya que con sus normas es capaz de promover un modelo alimentario en concreto. Finalmente, no podemos olvidar el papel que las multinacionales juegan en la promoción de un determinado patrón de compra: la inversión en publicidad se traduce en influencia en la compra y por lo tanto en fomentar el consumo de aquellos alimentos que más beneficio generan para la industria y que no son precisamente los más sanos. 

Hoy en día todos los eslabones de la cadena agroalimentaria responden a la lógica de abaratar costes con la finalidad de maximizar el beneficio empresarial, por ello la actividad productiva está basada mayoritariamente en los monocultivos presentes en los países del Sur global donde se produce la materia prima; las actividades de transformación de alimentos se basan en procesos altamente tecnológicos y no artesanales; y la fase de la comercialización se concentra mayoritariamente en las grandes superficies. 

¿Por qué es urgente relocalizar el sistema alimentario?

Según la definición de FAO, “Un sistema alimentario sostenible es aquel que garantiza la seguridad alimentaria y la nutrición de todas las personas de tal forma que no se pongan en riesgo las bases económicas, sociales y ambientales de éstas para las futuras generaciones”. Sin embargo, hay múltiples evidencias de que el sistema alimentario dominante ni es capaz de asegurar una dieta saludable para toda la población ni es capaz de utilizar los recursos naturales de forma sostenible en el tiempo. 

Lo más urgente es relocalizar los sistemas alimentarios, es decir revertir el proceso de deslocalización; trasladar la producción a otros países con el objetivo de abaratar costes tiene un precio humano y ambiental muy elevado que otras personas y otros territorios están pagando en aras de maximizar el beneficio empresarial. La deslocalización de la actividad productiva está produciendo estragos que no podemos seguir ignorando: acaparamiento de recursos, expulsión comunidades locales, explotación laboral, violación de derechos humanos, destrucción de biodiversidad y un largo et cetera. 

La emergencia sanitaria y el conflicto en Ucrania nos han demostrado la fragilidad de un sistema que depende en gran medida de las importaciones para garantizar el abastecimiento de alimentos y han puesto de manifiesto la necesidad de relocalizar el sistema alimentario.

Un sistema alimentario territorializado, basado en la producción local y agroecológica, es un sistema mucho más eficiente, sostenible y resiliente porque aprovecha los recursos respetando los ciclos naturales de los ecosistemas y las condiciones de cada territorio. 

Por ello, es importante visibilizar más las iniciativas agroalimentarias sostenibles que ya están en marcha y que fomentan sistemas alimentarios locales basados en la justicia social y en la sostenibilidad ambiental. Proyectos inspirados en la soberanía alimentaria y en la agroecología como pilares para una producción, distribución y consumo buenos para las personas y el planeta. 

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