Presentación extra oficial

Hola, mi nombre es Nicoletta, soy militante de la revolución gastronómica y dedico muchas horas de mi vida a la causa de la alimentación sana, sostenible y justa. Italiana de origen, he vivido unos años enriquecedores en Colombia, Andalucía, Catalunya y Euskal Herria. Soy un espíritu crítico, inquieto y radical. Me interesa preguntarme el porqué de las cosas; me encanta mirar con asombro lo que me rodea y me gusta llegar a la raíz del problema.

Nicoletta Radatta

Nicoletta Radatta

Lo que soy se lo debo a mis raíces, a mi curiosidad y a mis estudios. Lo que he llegado a ser se lo debo a los viajes que han dejado huella, a los libros que cambian vidas y a las personas comprometidas en anticipar la sociedad que queremos.

¿Qué quiero hacer? Aportar mi granito de arena para mejorar el trocito de mundo que me ha tocado: compartir información sobre el lado oculto del sistema alimentario industrial y dar a conocer prácticas alternativas de producción y consumo de alimentos.

 

 

Conectar con los alimentos y preguntarnos quién ha elaborado nuestra comida, dónde y en qué condiciones nos permite elegir una alimentación sana, sostenible y justa
Nicoletta Radatta- Charla-Gernika-Bidezko-Elikadura-Escuela-de-familia

Reflexión y acción representan unas herramientas muy poderosas para tranformar el mundo; por ello, dedico mi tiempo a investigar las nefastas consecuencias del modelo agroalimentario dominante, mientras invierto mis energías en la difusión de experiencias alternativas de producción y consumo, capaces de desencadenar cambios sociales y políticos.

 

Gernika, Escuela de Familias – Familientzako Elikadura Eskola

Tomar conciencia de la injusticia del sistema alimentario dominante ha sido el primer paso para formar parte de ese movimiento que quiere impulsar el cambio social y económico a partir de la alimentación
Revolución gastronómica(2)

Presentación oficial

Después de licenciarme en Ciencias Internacionales y Diplomáticas en Bolonia, profundicé mis estudios en economía social y solidaria en Medellín y me especialicé en dinamización comunitaria en Barcelona. En 2019, he participado en una investigación sobre sistemas alimentarios sanos y sostenibles, explorando las múltimples experiencias en la gestión alternativa de comedores escolares: menús 100% ecológicos con productos locales y de temporada, servicio de cocina in situ y asociaciones de familias que han conseguido sacar el servicio de catering del comedor escolar.

Nicoletta Radatta

Nicoletta Radatta

Me dedico a investigar el impacto socio-ambiental del sistema alimentario industrial y a divulgar prácticas alternativas para una alimentación sana y sostenible. Agroecología y soberanía alimentaria representan una alternativa real y sostenible al modelo intensivo de la agricultura industrial. Nuevas formas de producción y consumo ya están en marcha para generar un cambio social y ambiental a través de la comida.

¿Cómo he llegado hasta aquí?

Me crié en el Sur de Italia, en un pequeño pueblo de una región desconocida, llamada Molise. En aquel momento, en mi pueblo, la alimentación sana y sostenible no era un eslogan, sino un estilo de vida. Mi madre siempre cocinaba con ingredientes frescos y de temporada que llegaban directamente de la huerta.

En mi casa, el vino y el aceite no eran aquellos anónimos del supermercado, sino los del viñedo y del olivar. Los huevos eran de las gallinas que buscaban su comida en el corral y las almendras eran aquellas del árbol del patio que nos deleitaba con sus flores blancas, bellas y efímeras.

A los 19 años, como miles de jóvenes del sur de Italia, me mudé al norte para empezar a cursar la carrera y comencé a vivir, por primera vez, en una ciudad donde el aceite, el vino, los espárragos, las setas y los huevos había que ir a buscarlos en el supermercado.

Primera lección: la autosuficiencia alimentaria no es un eslogan, sino una forma de vida.

Gracias a esta nueva etapa, me di cuenta de lo afortunada que era por haber crecido en el campo, con una madre con las manos en la masa, un padre que plantaba constantemente árboles frutales y dos abuelas que sólo iban a la tienda para comprar sal.

 

En Colombia aprendí todo lo que los libros no me habían enseñado en cuatro años de carrera. Escuchar historias de resistencia campesina en un país rico, explotado y empobrecido cambió mi vida para siempre. Comunidades enteras que quieren vivir de los frutos de la tierra están siendo perseguidas y desalojadas para dejar paso a monocultivos o mega proyectos insostenibles.

 

Uno de mis destinos favoritos era el eje cafetero: visitar las plantaciones y probar el café directamente en su lugar de producción. Sin embargo, en el bar sólo servían café instantáneo de la archiconocida multinacional.

 

Segunda lección: hay países que siguen produciendo alimentos para la exportación mientras reciben a cambio sucedáneos de mala calidad.

 

De vuelta en Europa, tuve la oportunidad de trabajar a un proyecto sobre la relación entre alimentación saludable y disponibilidad económica. El objetivo era demostrar que una dieta sana y equilibrada no depende exclusivamente de las elecciones individuales, sino – sobre todo –  de factores socioeconómicos.

Para las familias más vulnerables, la alimentación sana y sostenible no es un derecho, sino un lujo que no pueden permitirse, puesto que los alimentos industriales son mucho más baratos que los alimentos frescos.

 

Tercera lección: la comida insana no es una mala elección individual, sino un problema estructural cuya solución sólo puede ser política.

Recuperar el enfoque integral de nuestra alimentación es el primer paso para anteponer la vida del planeta y el bienestar de las personas a los intereses económicos de las multinacionales
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¿Dónde quiero llegar?

Lo que me gustaría trasmitir es la necesidad de transformar la alimentación en una práctica consciente que puede inclinar la balanza a favor de:

    • prácticas agrícolas que respetan el medio ambiente y los ciclos de producción de la naturaleza;

    • la economía de las zonas rurales y una retribución justa para quienes trabajan la tierra y transforman sus frutos;

    • la construcción de relaciones de confianza y respeto entre producción y consumo.

De todo ello hablaré en el blog para demostrar que otro sistema alimentario es posible y que para ello hay que hacer la revolución 3 veces al día: desayuno, comida y cena.

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